Palabra y eco por Teatro Nigredo

 TALLER INTENSIVO DE ESCRITURA DRAMÁTICA
Palabra y Eco 
Imparte Nigredo Teatro: Albert Tola y Rodrigo García Olza


Cuándo: Del 15 al 20 de noviembre
Horario: de 18:00h a 20:00h -Madrid, España- | 11:00h a 13:00h – Ciudad de México (México), Lima (Perú), Bogotá (Colombia), Ecuador (Quito)- | 12:00h a 14:00h -Santiago (Chile), Caracas (Venezuela), Sucre (Bolivia)- | 13:00h-15:00h -Buenos Aires (Argentina), Brasilia (Brasil), Montevideo (Uruguay)
Dónde: NTFenRED (Actividad online)
Dirigido a: Dramaturgos/as, intérpretes y directoras/es que quieran escribir y demás cómplices de la escena
Precio: 175€ (Consulta nuestros descuentos para Latinoamérica y Cómplices NTF)
+Info: la reserva de plaza se efectúa una vez realizado el pago del taller o actividad. Para su realización es necesario un mínimo de participantes por grupo.

INSCRIPCIONES ONLINE

 

“El corazón no es tanto el lugar de los sentimientos personales como el lugar de la verdadera imaginación, la vera imaginatio que refleja el mundo imaginal en el mundo microcósmico del corazón. Los sentimientos se agitan a medida que se desplazan las imágenes.”

James Hillman, El pensamiento del corazón

Según cuenta Robert Graves en sus Mitos griegos, Eco era una ninfa del bosque que protagonizó varios mitos y leyendas. Era muy charlatana y juguetona, y solía entretener así a la diosa Hera, mientras su esposo, Zeus, aprovechaba para irse a hacer de las suyas. Cuando Hera se enteró de las infidelidades de Zeus, condenó a la ninfa Eco a no poder hablar por sí misma, sino solo repetir las últimas palabras de lo que escuchara. Asustada y maldita, Eco abandonó los bosques que solía habitar y se recluyó en una cueva cerca de un riachuelo. Por otra parte, Narciso era un joven de gran belleza que al nacer, el adivino Tiresias predijo que ver su propia imagen en un espejo causaría su perdición. Advertida, su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que Narciso pudiera verse reflejado. Así creció ignorando la enorme belleza con la que contaba y se volvió un muchacho muy introvertido. Le gustaba dar largas caminatas, sumergido en sus pensamientos, y en una oportunidad pasó cerca de la cueva de Eco, que al verlo –sin que él la notara- quedó fascinada por él. Narciso repitió varias veces el paseo cerca de la cueva de Eco, y ella siempre le esperaba y le seguía de lejos para admirarlo. Un día, sin darse cuenta, la ninfa pisó una ramita seca y el ruido hizo que Narciso la descubriera. Le preguntó que hacía allí y por qué lo seguía, pero ella no pudo más que repetir las últimas palabras. Él continuó hablando y ella repitiendo, sin poder decir lo que realmente quería. Finalmente, y con ayuda de animales del bosque, Eco pudo confesarle su amor a Narciso. Esperanzada, la pobre Eco sólo recibió de parte de Narciso una risa que le rompió el corazón y regresó a su cueva llorando. Allí permaneció sin moverse, repitiendo las últimas palabras de Narciso: “qué tonta… tonta…”, y así se consumió, volviéndose una con la cueva y dejando solo su voz flotando en el aire.

El mito de Eco y Narciso nos sirve como punto de partida para generar material entorno a la cuestión de la intimidad y la conexión con la propia palabra.

Tanto a nivel formal como de contenido, trabajaremos el mito a lo largo de la historia del arte y del teatro con el fin de encontrar estímulos de escritura colectiva para dejar atrás los bloqueos y las tensiones de la mente y adentrarnos en territorios más hondos de la psique: donde se hallan las imágenes que no son decididas, que no podemos sino aceptar, las imágenes que, según comenta Victoria Cirlot en La visión abierta –acerca de los paralelismos en los procesos creativos de la mística medieval alemana y española y las vanguardias del S.XX– vislumbra “el ojo del corazón”. ¿Cómo alcanzamos esas imágenes? ¿Cómo pueden abrirse, por debajo del ruido mental? ¿Qué creemos querer escribir y qué podemos escribir realmente? ¿Cuál es la obra que late debajo de la obra que creíamos querer escribir? ¿Cómo aceptarla y dejarla emerger? Como en el mito, el eros de la escritura nos guía hacia la hondura creativa, hacia el renovarse de la psique a través del contacto con la belleza -en el sentido de lo honesto, no necesariamente en un sentido esteticista- de las imágenes que están sepultadas dentro de nosotros y nutren la obra. El camino hacia esas imágenes, hacia la palabra en estado de conexión, no es sino a través de la escucha de sus ecos, y hay que escuchar atentamente, pues estos ecos aparecen bien flojito. Por otro lado, implica desgranar estos ecos íntimos de otros, que no son sino repeticiones ya oídas de lugares comunes en nuestra propia escritura. A su vez, no es sino a través de imitar otras voces –y escoger unas y no otras– que vamos atendiendo a la propia voz… Pero… ¿cómo diferenciar estos ecos tan diversos?

A lo largo de este taller buscaremos entrenar desde la práctica y la reflexión la escucha para entender en qué momento se produce la conexión con la propia palabra, ese momento mágico de la escritura en que forma y contenido son uno, y nacen de manera natural dentro de nosotrxs. Trabajaremos en qué momento dejar de lado el juicio y en qué momento aplicarlo, cómo afinar las escenas y guiar la escritura desde lo intuitivo y no desde el análisis para no caer en bloqueos mentales. ¿Cómo identificar en qué momentos estamos conectados con la propia palabra y qué nivel de intimidad tenemos con ella? ¿Cómo establecer un termómetro interior con respecto a nuestro nivel de conexión? ¿Cómo limpiar la hojarasca del ruido mental?

Todo esto significa estudiar la técnica interna, es decir, el ámbito de entrenamiento de la escritura en el que se trabaja la disposición de escucha interior para que el material emerja en lugar de construirlo. Cuando escribimos, trabajamos en intimidad con nosotros mismos, tratando de rehuir nuestras interferencias mentales, siempre al acecho. Trataremos de indagar entorno a la siguiente cuestión: ¿Cómo lograr una palabra conectada que se convierta en un detonador de energía y de imaginario escénico? Trabajando elementos de la mitología colectiva –en este caso, el mito de Eco y Narciso– podemos acceder a la conexión con nuestra propia mitología a través de la escritura al generar un paisaje temático y asociativo a partir del cual escribir colectivamente. Escuchando los reflejos y ecos de lxs compañerxs aprenderemos a distinguir, entre el conjunto, nuestra propia voz.

Objetivos: desarrollar la conexión con la palabra, afinar un termómetro interno con respecto al nivel de conexión con la palabra y buscar la escena o la obra que pulsa por debajo de la obra que queremos escribir.

Contenidos:
• La teoría a posteriori de la práctica o situarnos en posición de escucha y no de juicio.
• La búsqueda de la conexión íntima entre palabra y autor. La búsqueda de esta conexión como forma de escucha genera una escritura en lo posible más allá de lo mental, en la que forma y contenido se revelan uno en plenitud de tensión, cargando la palabra de energía. La intimidad con la palabra genera el tono acertado, una partitura detonadora de imaginario.
• Se puede escribir con todo menos sin tensión.
• La forma de aprendizaje menos dañina es por ósmosis. Nos contaminaremos en ejercicios de escritura colectiva del mundo de los otros, permite desarrollar la propia voz por contagio y comparación. La traducción de voces literarias como amplificación de la propia voz.
• Escribir sin juicio.
• Escuchar en lugar de construir. Buscaremos propiciar un estado creativo en el que escribamos a partir de la escucha de aquello que quiere revelar nuestra mitología personal, por encima de lo que querríamos construir.
• Trabajar como sustrato inconsciente un mito relacionado con el momento actual. Bucearemos en la mitología colectiva para atender a la individual y ponerla en relación con el momento contemporáneo a nivel político, social y emocional.