A lo largo de veinte años, entre 1977 y 1997, El Teatro Fronterizo desarrolló una persistente labor de investigación y creación que,  partiendo de Barcelona, su territorio originario, fue desplegando su presencia y su incidencia en el resto de España y en diversos países de Europa y América.

Una veintena de espectáculos, decenas de talleres, seminarios y laboratorios, así como varios eventos de reflexión, debate y difusión, dibujan una trayectoria multiforme y a menudo errática, pero netamente orientada hacia la necesaria tarea de revalorizar el teatrode texto, sistematizar el concepto de dramaturgia y explorar los límites de lateatralidad, indagando en  las fronteras del teatro con otros dominios artísticos , con otros campos del pensamiento.

Con la fundación, en 1981, de la Asociación Cultural Escena Alternativa y, finalmente, de laSala Beckett en 1988-89, El Teatro Fronterizo pasa de ser un proyecto grupalque traducía en espectáculos sus investigaciones, a proponerse como una plataforma abierta a la creación interdisciplinar y a la convergencia de propuestas llegadas de horizontes estéticos y geográficos diversos. Hasta el punto de difuminar deliberadamente sus señas de identidadpara convertir la Sala en la “ocasión de una duplicidad sólo aparentemente inconciliable.

Por una parte, la exigencia de profundizar en la especificidad del teatro, de discernir con precisión extrema su geografía estricta, su química profunda y necesaria. Por otra, derribarle los muros, abrir sus compuertas, ponerlo a transitar por dominios foráneos. Encrucijada de las artes y -¿por qué no?- de las ciencias. Área de mestizaje cultural. Escucha de otras voces, otros ámbitos. Mismidad, diferencia”.
En paralelo a esta actividad incesante y a menudo febril, nace en 1989 la revista (Pausa), que aspira a recoger -y también generar- los fundamentos teóricos de una labor que, progresivamente, aspira a trazar los esquivos parámetros de la Nueva Dramaturgia, a menudo negada y/o ignorada por los promotores del teatro concebido como apoteosis de lo espectacular.

Y ahora, en otra ciudad (Madrid), en otros tiempos (siglo XXI), ante otros desafíos, el Nuevo Teatro Fronterizo se constituye a partir de la iniciativa de sus miembros fundadores para, con un nuevo equipo humano y nuevos objetivos -fruto, sin duda, del nuevo contexto sociocultural- prolongar y ampliar la siempre necesaria tarea de revisar y cuestionar en la práctica el lugar, el sentido  y la función del hecho teatral en la cultura y en la historia. Ya que, como consta en uno de losManifiestos del viejo Teatro Fronterizo, “la teatralidad no es algo definitivamente establecido por los sistemas y códigos” vigentes, sino “una dimensión humana de reconocimiento y autoconstrucción que cambia con el ser humano, que precede, acompaña o sigue sus deseos de cambio”.

José Sanchis Sinisterra, 2010

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