EL TRIGO CRECE FUERA. Exposición fotográfica de Mireia Puntí

EL TRIGO CRECE FUERA. Exposición fotográfica de Mireia Puntí

Noticias

 EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA TEMPORAL
“El trigo crece fuera”de Mireia Puntí

Horario: de 10:30h a 14:30y y de 16:30h a 20:30h
Dónde: En La Corsetería Nuevo Teatro Fronterizo, C/ Cabeza 8
Entradas: entrada libre

La vida sigue con normalidad en el campo de refugiados. Los niños juegan, las mujeres cocinan, los hombre charlan mientras toman el té… Pero nada de normal tiene el haberte visto obligado a huir de tu casa porque te estaban bombardeando. Haber visto morir a gente en la calle. Haber perdido a tu marido o a tu hijo a causa de una bala. Nada de normal tiene.

Desde que estalló la guerra en Siria en 2011, millones de personas se han visto obligadas a huir de sus casas y refugiarse en países vecinos, como Líbano, que acoge a 2 millones de refugiados (1.500.000 sirios y 500 palestinos). Esta cifra supone la mitad de la población nacional, convirtiéndolo en el país con la mayor concentración de refugiados del mundo, respecto a su superficie y población.

Ante esta situación el estado libanés se ve incapaz de acomodar a todas las personas desplazadas, ya que no puede garantizar ni las necesidades básicas de la población nacional. Los refugiados se asientan en campamentos informales al lado de carreteras, dentro de bosques, en medio de descampados… Más de la mitad de los desplazados son menores de 18 años, y el 80% no acude a ningún centro escolar.

La ONG URDA Spain (www.urdaspain.org) gestiona varios campamentos, dando ayuda inmediata a los refugiados. Les ofrece una haima por familia, con cocina, baño, suministro eléctrico y agua potable. Además, se encarga de dar asistencia médica, apoyo psicosocial y enseñanza primaria.

Como situación provisional está bien, pero algunas familias llevan aquí 8 años ya. Y se sienten encarcelados a cielo abierto. Desde el campo de refugiados ven como el trigo, la vida, crece fuera.

Web de la artista www.mireiapunti.com

 

TANGO.  Investigación escénica de José Sanchis Sinisterra en torno al texto de Patricia Zangaro

TANGO. Investigación escénica de José Sanchis Sinisterra en torno al texto de Patricia Zangaro

Noticias

 Espectáculo
UNA TRAGEDIA TANGUERA

Un hombre y una mujer construyen con el lenguaje los movimientos de la danza.
Cuándo: 13, 20, 27 de septiembre y todos los jueves de octubre
Horario: 20:30h
Dónde: OFF LATINA. Calle Mancebos, 4. 25005 Madrid
Entradas: compra AQUÍ tus entradas

Con: Leticia Pascual y Luis Sampedro
Texto: Patricia Zangaro
Dirección: José Sanchis Sinisterra
Ayte. dirección: Sara Núñez de Arenas

Sinopsis

Tango surgió de un desafío: ¿es posible bailar con la palabra? Un hombre y una mujer construyen con el lenguaje los movimientos de la danza. Y el tango que bailan pone en juego los resortes más descarnados de la relación entre los géneros.

Con mi Tango me propuse adentrarme en ese rito que celebran los cuerpos enlazados. Intuyo que la puesta en escena de José Sanchis Sinisterra y La Corsetería Nuevo Teatro Fronterizo, a quienes agradezco el profundo trabajo de investigación y aproximación crítica que han realizado a partir de mi texto,  arrojará una luz nueva sobre ese poderoso misterio.   

Patricia Zangaro

Así se baila (¿todavía hoy?) el tango.  Esta obra breve de la argentina Patricia Zangaro desnuda de forma despiadada uno de los tantos mecanismos de la sociedad patriarcal. De esos que, con ferocidad, se inscriben en los cuerpos de hombres y mujeres. Un combate que conduce al éxtasis o a la aniquilación. O a ambas cosas a la vez. Una inquietante acotación, que aparece al inicio del texto, tiene el poder de desatar con increíble vivacidad la imaginación del espectador. Tango, que recibió el premio La scrittura della differenza (Italia), comienza con un simple “los pies juntos”, en voz masculina. Paso a paso, la palabra se vuelve movimiento, poema y puñalada: fascina, revuelve y confronta. Todo menos dejarnos impasibles.

 

El Rompeolas se presenta en Madrid. Compañía 2RC TEATRO

El Rompeolas se presenta en Madrid. Compañía 2RC TEATRO

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Coincidiendo con la jornada de presentación del proyecto Canarias Escribe Teatro (Nuevas Voces), la Compañía 2RC TEATRO presenta su obra El rompeolas en el Teatro de las Culturas, escrita por Miguel Ángel Martínez y dirigida por Rafael Rodríguez.

Sinopsis
“Helen Williams es una anciana enferma y viuda de un héroe de las Malvinas, nostálgica del imperio Británico, admiradora de Agatha Christie y Margaret Thatcher. Paula, su nuera, emigrada canaria y prófuga de un oscuro pasado, cuida de una suegra que apenas la tolera. Isabel, nieta e hija pródiga, vuelve a casa con el propósito de arreglar cuentas con su infancia y adolescencia y así afrontar una vida inimaginable para su madre y su abuela.”

Cuando: 20, 21 y 22 de septiembre 20:30h. Y 23 de septiembre 19:00h

Ficha artística
Helen: Guacimara Correa
Paula: Guaxara Baldassarre
Isabel: Ruth Sánchez

Ficha técnica
Diseño Vestuario: Lourdes Rojas
Construcción de escenografía: Gustavo Benítez
Vestuario: Raúl Ravelo “Parris”
Imagen gráfica y comunicación social: Carmela Rodríguez
Prensa: Sara Sarmiento
Iluminación: Rafael Morán
Fotografía: Gustavo Martín
Gestión 1: Cristina Hernández
Gestión 2: Jacob Morales
Producción: Alexis Corujo
Ayudante de dirección y espacio sonoro: Luis O´Malley
Asesoría de dramaturgia: Yolanda Pallín
Dirección: Rafael Rodríguez
Autor: Miguel Ángel Martínez

 

José Sanchis Sinisterra. Premio Max de Honor 2018

José Sanchis Sinisterra. Premio Max de Honor 2018

Noticias

El comité organizador de los Premios Max de las Artes Escénicas da a conocer hoy, 13 de abril, el Premio Max de Honor 2018, que ha sido otorgado por unanimidad al dramaturgo, director y pedagogo teatral José Sanchis Sinisterra, por ser una figura clave en la historia de las Artes Escénicas. El comité, que ha resaltado su inmensa trayectoria, su compromiso social y su carácter emprendedor y renovador de la dramaturgia, hace público el galardón mediante este comunicado.

El autor valenciano recibirá el galardón el próximo 18 de junio durante la ceremonia de entrega de la XXI edición de los Premios Max de las Artes Escénicas que organiza la Fundación SGAE. A tenor de esta mención, Sanchis Sinisterra ha declarado que supone “un reconocimiento del gremio” y que coincide con una circunstancia temporal curiosa: “Cumplo 60 años de profesión en el teatro. Seis décadas perpetrando textos, muchos años, muchos textos. Creo que el Premio Max es un reconocimiento a haber permanecido fiel a esta actividad”. (Ver entrevista completa​).

Renovador de la dramaturgia teatral su otra gran pasión ha sido la docencia

José Sanchis Sinisterra. Premio Max de Honor 2018José Sanchis Sinisterra nace en Valencia en 1940. De naturaleza inquieta, su primera aproximación al teatro surgió en las aulas de su colegio, con las representaciones escolares. “Fue un inicio tópico donde descubrí el placer de crear y de exhibir ante el público”, recuerda. Desde entonces, más de 40 obras estrenadas, 3 espacios escénicos fundados, cientos de talleres y clases magistrales impartidas y 15 premios recibidos, como el Premio Nacional de Teatro o el Premio Max a Mejor Autoría Teatral, que avalan una trayectoria impecable dedicada a las Artes Escénicas.

Más de 40 obras estrenadas, 3 espacios escénicos fundados, cientos de talleres y 15 Premios recibidos avalan su trayectoria

Cien autores en uno
Director, escritor y dramaturgo, al alcanzar la mayoría de edad adivinó en la labor creativa una fuente de gozo que le ha convertido en uno de los autores más prolíficos e innovadores de la escena española. “Encuentro placer en plantearme problemas a la hora de la escritura o de la puesta de escena, para no repetirme, no mecanizarme y para descubrir aspectos de mí mismo y de mi entorno que con un exceso de oficio a veces se soslayan. Me gusta que mis obras parezcan escritas por autores distintos, me defino como un autor sin personalidad”, subraya.

Títulos como ¡Ay, Carmela! (1986), texto con mayor número de visitas de un autor español vivo, considerado un clásico de nuestro teatro contemporáneo y adaptada al cine por Carlos Saura, Ñaque o de piojos y actores (1989), El lector por horas (1999) o Sangre lunar (2001) atestiguan el carácter transgresor de su pluma.

“Ha habido un permanente enriquecimiento de mi trabajo como dramaturgo a través de las actividades como director y de relacionar el teatro con otras disciplinas como la psicología, la historia o la filosofía”, continúa este autor, que jamás obvió el valor del texto para la puesta en escena.

En su larga trayectoria teatral ha sido testigo de lo que llama “varias actas de defunción del teatro de texto”. “En los años 70 se afirmaba que la literatura dramática era un anacronismo, un lastre, que el teatro se creaba en el grupo, en el colectivo teatral…”, lamenta. “Yo siempre he reivindicado esa dimensión literaria del teatro, la exploración solitaria del dramaturgo y me he dedicado toda la vida a fomentar a través de talleres, cursos y seminarios la formación de autores y autoras”, agrega.

Sanchis Sinisterra ha sido Premio Max a Mejor Autoría Teatral, Premio Nacional de Teatro y Premio Max a la ContribuciónEspíritu emprendedor y comprometido
Licenciado en Filosofía y Letras, Sanchis Sinisterra ha compaginado su carrera como profesor con la de autor dramático. “He podido vivir más como docente que del teatro. No depender de la escritura de mis obras y de los montajes para sobrevivir me ha facilitado tener una gran libertad para escribir, sin importarme que algunas de mis obras se quedaran en el cajón, como me ha pasado”, apunta.

Estudioso de los límites y las fronteras de la teatralidad, de la implicación con el público y de espíritu renovador, fundó “tinglados”, como le gusta decir, o espacios colaborativos para promocionar la escritura y la investigación. Una faceta emprendedora que arrancó en 1977 en Barcelona, cuando fundó el Teatro Fronterizo, continuó con la Sala Beckett en 1988 y que ha culminado con el Nuevo Teatro Fronterizo o “La Corsetería” en el barrio madrileño de Lavapiés. El espacio recibió el Premio Max a la Contribución en 2010 y en él se realizan experiencias con colectivos en riesgo de exclusión e interculturales y dramaturgias inducidas para hablar de temáticas que no siempre funcionan en la cartelera.

“Recorrí diversos barrios y Lavapiés me pareció el futuro del mundo. El mundo será mestizo o no será, pensé. Esto es Lavapiés, es nuestra responsabilidad tratar que esos colectivos encuentren un territorio de resonancia común y en este espacio se está produciendo una verdadera efervescencia”, confiesa el escritor.

“Solo se tiene lo que se comparte, lo que yo de alguna manera en mi trabajo solitario estoy urdiendo para ampliar las fronteras de la dramaturgia y del teatro, si me lo quedo para mí solo no me resulta interesante ni fértil. Esta fertilidad viene de ponerlo en contacto y fricción con otros creadores que lo transformarán, modificarán, lo traicionarán y lo convertirán en su propia sustancia creativa”, concluye.

Sanchis Sinisterra ha sido Premio Max a Mejor Autoría Teatral, Premio Nacional de Teatro y Premio Max a la Contribución

Una vida de reconocimientos profesionales
Entre sus numerosos premios constan el Premio de Teatro «Carlos Arniches» (1968), el Premio de Poesía «Camp de l’Arpa» (1975), el Premio Nacional de Teatro (1990), el Premio «Federico García Lorca» (1991), el Premio de Honor del Institut del Teatre de Barcelona (1996), el Premio «Max» al Mejor Autoría Teatral (1999 y 2000), el Premio Nacional de Literatura Dramática (2003), el Premio «Life Achievement Award» del XXIII International Hispanic Theatre Festival de Miami (2008), la Medalla del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT) (2010), el Premio «Adolfo Marsillach» de la Asociación de Directores de Escena de España (ADE) a una Labor Teatral Significativa (2014), y, más recientemente, el Premio de la Red de Teatros de Lavapiés (2016), el Premio «a toda una carrera» de la Federación Española de Teatro Universitario (2016), el Premio «Palma de Alicante» de la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos (2016), y el Premio «Max» de Honor (2018).

 

Fotografías disponibles en alta resolución, aquí​.
Copyright: ©Luis Camacho.

El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea en Barcelona

El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea en Barcelona

Noticias

Sala Beckett
DEL 2 AL 6 DE MAYO DE 2018

HORARIO
De miércoles a sábado, 20:30h. Domingo, 18:30h
José Sanchis Sinisterra fundador y director de la Sala Beckett de 1988 a 1997, vuelve con El lugar donde rezan las putas, un espectáculo interpretado por Paula Iwasaki y Guillermo Serrano. Un texto con el que el autor quiere abordar como podría ser un “teatro en tiempos de rabia”.Con esta obra, Sinisterra vuelve a su época de “teatro en el teatro” que tan bien le funcionó con montajes como Ñaque o de piojos y actores, ¡Ay, Carmela!, Pervertimento y otros gestos para nada o El cerco de Leningrado.

Teatro en tiempos de rabia 

¿Qué teatro hacer en este aciago siglo XXI?
¿Espectáculos de puro entretenimiento, que aumenten todavía más “la modorra política de nuestra sociedad consumista y cibermema”?
¿Obras de denuncia-políticamente-correcta, que ilustren la actualidad, ya tan aireada y cacareada por los medios de comunicación (sic)?
Esta es la encrucijada en que se encuentran nuestros dos personajes: Rómulo y Patri. Una pareja de jóvenes actores que, en un galpón casi abandonado, cedido al efecto por el tío Roque (¿?), se afanan por crear un espectáculo a la medida de sus aptitudes artísticas y de sus posibilidades económicas.
La vida misma, vamos…

Ocurre, sin embargo, que oscilan entre dos temas “descomunales”: la Alejandría del siglo IV, con la filósofa Hipatia y su discípulo Sinesio como protagonistas, y el trágico destino del comunismo, con Lise y Arthur London zarandeados por las turbulencias revolucionarias y reaccionarias del siglo XX.
Y, por añadidura, resulta que ese anodino lugar de trabajo y creación, además de ser frecuentado por algunas de las mujeres que “trabajan” en el mal famado barrio, parece ser también vía de acceso a un misterioso mundo subterráneo en el que se agitan los olvidados, los vencidos, los barridos y borrados por la Historia, con mayúscula.
“Los de abajo”, sí, que -bastante cabreados- pronto empezarán a reclamar a nuestros dos saltimbanquis biomecánicos una segunda oportunidad…
¿Es eso posible? ¿Puede el teatro usar de sus poderes de evocación e invocación para reescribir la Historia, para resarcir a los perdedores, para recuperar lo que pudo ser y no fue?
La obra, desde luego, no pretende responder a estas preguntas. Más bien suscitarlas, junto con otras muchas, y dejarlas revoloteando por ahí.
En un intempestivo retorno a su época de “el teatro en el teatro” (Ñaque, ¡Ay, Carmela!, Pervertimento, El cerco de Leningrado, Los figurantes…), el autor ha querido abordar cuál podría ser un “teatro en tiempos de rabia”, aquel que una pareja de jóvenes actores de hoy, Patri y Rómulo, pretenden crear y representar.
Entrelazando el humor, lo fantástico y lo político, la obra despliega una serie de enigmas que aspiran a suscitar otras tantas preguntas en la mente del espectador. 

José Sanchis Sinisterra

Ficha artística

Autoría y dirección: José Sanchis-Sinisterra

Con

Paula Iwasaki
Guillermo Serrano

Ficha artística:

Dirección  y autoría             José Sanchis-Sinisterra
Escenografía                         Juan Sanz
Iluminación                          Juan Gómez-Cornejo (A.A.I)
Vestuario                              Helena Sanchis Tania Tajadura
Espacio sonoro y
composición musical         Pablo Despeyrpux   

Vídeo                                     Daniel Ramírez
Ayudante de dirección       Eva Redondo

Una Producción del Teatro Español
Producción en gira Nuevo Teatro Fronterizo

* Fotografía de Claudia Córdova

 

Estreno de El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea

Estreno de El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea

Noticias

Teatro Español
DEL 15 DE MARZO AL 15 DE ABRIL DE 2018

HORARIO
De martes a sábado 20:30 h. Domingo 19:30 h.
SALA
Sala Margarita Xirgu

Teatro en tiempos de rabia 

¿Qué teatro hacer en este aciago siglo XXI?
¿Espectáculos de puro entretenimiento, que aumenten todavía más “la modorra política de nuestra sociedad consumista y cibermema”?
¿Obras de denuncia-políticamente-correcta, que ilustren la actualidad, ya tan aireada y cacareada por los medios de comunicación (sic)?
Esta es la encrucijada en que se encuentran nuestros dos personajes: Rómulo y Patri. Una pareja de jóvenes actores que, en un galpón casi abandonado, cedido al efecto por el tío Roque (¿?), se afanan por crear un espectáculo a la medida de sus aptitudes artísticas y de sus posibilidades económicas.
La vida misma, vamos…

Ocurre, sin embargo, que oscilan entre dos temas “descomunales”: la Alejandría del siglo IV, con la filósofa Hipatia y su discípulo Sinesio como protagonistas, y el trágico destino del comunismo, con Lise y Arthur London zarandeados por las turbulencias revolucionarias y reaccionarias del siglo XX.
Y, por añadidura, resulta que ese anodino lugar de trabajo y creación, además de ser frecuentado por algunas de las mujeres que “trabajan” en el mal famado barrio, parece ser también vía de acceso a un misterioso mundo subterráneo en el que se agitan los olvidados, los vencidos, los barridos y borrados por la Historia, con mayúscula.
“Los de abajo”, sí, que -bastante cabreados- pronto empezarán a reclamar a nuestros dos saltimbanquis biomecánicos una segunda oportunidad…
¿Es eso posible? ¿Puede el teatro usar de sus poderes de evocación e invocación para reescribir la Historia, para resarcir a los perdedores, para recuperar lo que pudo ser y no fue?
La obra, desde luego, no pretende responder a estas preguntas. Más bien suscitarlas, junto con otras muchas, y dejarlas revoloteando por ahí.
En un intempestivo retorno a su época de “el teatro en el teatro” (Ñaque, ¡Ay, Carmela!, Pervertimento, El cerco de Leningrado, Los figurantes…), el autor ha querido abordar cuál podría ser un “teatro en tiempos de rabia”, aquel que una pareja de jóvenes actores de hoy, Patri y Rómulo, pretenden crear y representar.
Entrelazando el humor, lo fantástico y lo político, la obra despliega una serie de enigmas que aspiran a suscitar otras tantas preguntas en la mente del espectador. 

José Sanchis Sinisterra

Ficha artística

Autoría y dirección: José Sanchis-Sinisterra

Con

Paula Iwasaki
Guillermo Serrano

Ficha artística:

Dirección  y autoría             José Sanchis-Sinisterra
Escenografía                         Juan Sanz
Iluminación                          Juan Gómez-Cornejo (A.A.I)
Vestuario                              Helena Sanchis Tania Tajadura
Espacio sonoro y
composición musical         Pablo Despeyrpux   

Vídeo                                     Daniel Ramírez
Ayudante de dirección       Eva Redondo

Una Producción del Teatro Español

 

Narrar. Por Rodrigo García 03/06/2017 en NTF

Narrar. Por Rodrigo García 03/06/2017 en NTF

escritura Noticias

El hecho de narrar presupone una herencia, la herencia de un lenguaje.
Heredamos -es decir que recibimos sin pedirlo- básicamente tres cosas, las tres incómodas. Heredamos nacer, heredamos la certeza de morir. Y en medio, heredamos el lenguaje, que es la peor herencia ya que a consecuencia del lenguaje reconocemos que hemos nacido y sabemos que moriremos.
Puedo vivir perfectamente sin necesidad de decirle al vecino “buenas tardes, qué lindo se puso el día” pero me costaría vivir sin poesía. Quiero decir que el lenguaje no me interesa tanto como herramienta de comunicación, sino como fenómeno estético.
Entonces entramos en el campo de la retórica, de cómo enriquecer nuestras narraciones.
Una de la virtudes del lenguaje es hacer preguntas, el tesoro de la curiosidad.
Esas preguntas se hacen hacia el exterior, las hacemos a nuestros amigos, pero también hacia dentro de nosotros: cuando uno se cuestiona el propio lenguaje, cuando uno es crítico con esa herencia, al punto de considerarla no ajena más sí incompleta.
Yo comencé preguntando a mis amigos Platón, Heráclito. Seguí por Schopenhauer, pregunté a mi amigo Robert Musil, a mi amiga Emily Dickinson y como dijo Jorge Luis Borges a Francisco de Quevedo no, porque ¿quién puede ser amigo de Quevedo?Acompañando nuestra curiosidad, en el mismo séquito, suele viajar la imaginación.
La imaginación es la disconformidad ante lo real. Es el acto de rebeldía por excelencia.
Normalmente, el artista debe llegar al punto de considerar que le faltan palabras o que le faltan colores.
Y es ahí, a partir del reconocimiento de las propias carencias, de nuestras limitaciones expresivas, cuando el artista se pone a trabajar en esa tarea tan engorrosa y fascinante de completar y fabricar.
De completar aquello que falta en la paleta de colores heredada, en la lista de materias heredada y sobre todo en la lista de formas conocidas, en la lista de ritmos y musicalidades conocidos.
El lenguaje heredado espera el contagio del virus de la imaginación privada. La consecuencia lógica de esta vanidosa batalla entre cultura e individuo, sería el estilo. Puede que el estilo se deba a la vanidad. No lo sé. Tal vez la respuesta la encontremos oculta en algún rincón del libro del Eclesiastés.
Puesto a confesar mis predilecciones -las de hoy, ya que cambio cada dos por tres de parecer- diré que me inclino hacia las obras donde el lenguaje se respeta en cuanto material estético y no tanto como vehículo discursivo. Un poema hecho de palabras, no de ideas, como le gustaba a Mallarmé.

Por encima del  asunto, del tema, lo que nos atrapa es el material del que está hecho el poema (o el objeto artístico), su textura, sus ritmos, sus peculiaridades.
La forma, lejos de estructurarse a partir de un esquema preconcebido, de un mapa, aparecerá al final del camino, luego de un farragoso deambular intuitivo.
No nos sorprenderá que se trate de una forma de difícil aprehensión ya que, dada su singularidad, escasean los precedentes y echamos en falta puntos de apoyo firmes.
De ahí que me guste afirmar que a un lado de una nada ecuánime balanza tenemos las innumerables obras reconocibles, abiertas al disfrute y el aplauso y al otro lado un puñado de obras que nos deja sin sustento, obras que tienen, fatalmente, la capacidad de borrar el suelo bajo nuestros pies.
Es cierto que las primeras nos deleitan, pero no menos verdadero es que el deleite, al igual que lo impactante, tiene una vida corta, se esfuman sin oponer resistencia al soplo del próximo regocijo.
Esta avalancha de trabajos menores constituye hoy por hoy el tejido muscular y el sistema cardiovascular del arte, en convivencia atroz con ese otro tipo de obras turbadoras a las que hice referencia, las excepciones.
Pienso por ejemplo en el poeta John Ashbery como uno de los que mejor representan esta idea, sin olvidar la prosa de Thomas Pynchon.
Artistas como ellos, que tantas molestias nos causan, que tantas horas de concentración nos reclaman, son a fin de cuentas quienes nos respetan en tanto que seres inteligentes y creativos.

Un ejemplo fuera de la literatura y sin necesidad de recurrir a los entre comillas compositores de música culta como Xenakis o Stockhausen lo encontramos en Miles Davis y su decisión de  hacer en su día música de jazz empleando instrumentos que se enchufaban a la toma de electricidad.
Fueron los instrumentos electrónicos los que dieron cuerpo y orden a sus composiciones, no una partitura ni un concepto a priori. Miles Davis descubría las posibilidades sonoras a la vez que descubría “el tema” que ahora se presentaba con duraciones interminables y desarrollos inciertos, laberínticos, crepusculares.
Hasta ahora hemos dicho que la narración requiere un lenguaje, que este es heredado, hablamos de la rebelde imaginación que viene a completar lo heredado pero nos falta lo que yo considero el meollo del asunto: la grandeza.
¿Qué es la grandeza? No la podemos definir pero sí que la experimentamos.
Uno lee unos pocos versos de Rimbaud o de T.S. Elliot y reconoce la épica, lo mismo ocurre con Macbeth, con esas brujas que predicen con maligna opacidad, los destinos de dos guerreros mugrientos, heridos, bañados en sangre.
También experimentamos la grandeza cuando escuchamos un cuarteto de cuerdas de Beethoven.
Quiero decir que la épica no necesariamente es propiedad exclusiva de las obras mayores, como la Divina Comedia o la Hilíada, como en la Gran Misa de Mozart o Las meninas.
Hay épica en un filme de Andréi Tarkovski y la hay en un diminuto aguafuerte de Rembrandt. En cada diminuto aguafuerte de Rembrandt, esos que son así de chiquitos, uno comprende la grandeza -que no está reñida con la risa, de hecho en los disfraces que se impone a sí mismo el propio Rembrandt, hilaridad y júbilo conviven a sus anchas-.

Y para no pecar de nostálgico en exceso, nostálgico de un lejano pasado mejor, agregaré que la épica se evidencia en las esculturas de Richard Serra o en la música de Steve Reich, que la grandeza no tiene por qué ser propiedad exclusiva de los antiguos maestros.
Borges -otra vez Borges-  dijo que no hay bibliografía obligatoria, sino felicidad obligatoria, que había que leer solo aquello que nos hacía feliz, dado que la literatura era infinita y deberíamos de ser muy torpes o haraganes para no dar, de entre todos, con el libro o los libros que iluminen nuestra existencia.
Personalmente me ha resultado muy entretenido ir detrás del rastro de esa prometida felicidad ya sea en el cine, en la música o la pintura, más allá de la literatura.
Hemos citado a Velázquez, a Rembrandt y a Beethoven, luego es innegable que la técnica y el conocimiento del oficio, si bien no lo son todo, sustentan la épica.
Al señalar la grandeza como la aspiración de toda expresión poética, estoy apuntando con el dedo a un inquietante rincón vacío: nuestra época. Vivimos me parece una época que afirma no necesitar de la poesía en absoluto.

Nos encontramos hoy día rodeados de museos y auditorios (espectaculares fortalezas hechas de finas cáscaras de promesas) que dan asilo durante unos meses (exposiciones temporales le llaman, en teatro se dice programación de la temporada) a creadores sin el menor interés en urdir una obra grave, compartiendo edificio y programa con otros – mi caso- que aún sintiendo esa llamada ontológica demodé,  fracasamos en el intento una y otra vez.

Este espectáculo de la cultura como gasolina de alcaldía, consumible político , se representa con éxito gracias al apoyo inestimable de la parte de la ciudadanía que se dice público una tarde, auditorio una noche y que, en una manifestación de arrogancia sin precedentes, aplaude del artista su vulgaridad, celebra sus cortas miras, ríe sus chistes y se proclama sin pudor  consumidor de pequeñas obras, puede incluso que serias, elaboradas, pero pequeñas obras al fin de cuentas. Los peregrinos nos repetimos unos a otros que se puede vivir sin poesía.
Por Rodrigo García


Rodrigo García vino a vernos el pasado 3 de junio a La Corsetería con motivo de su estancia en Madrid presentando en los Teatros del Canal su obra “4”.

Gracias por regalarnos este texto y compartirlo con nosotros en el Fronterizo

Premio Palma de Alicante 2016 a José Sanchis Sinisterra

Premio Palma de Alicante 2016 a José Sanchis Sinisterra

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José Sanchis Sinisterra, ha sido galardonado con el Premio Palma de Alicante 2016 en la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos.

La Muestra de Autores ha valorado la trayectoria de este proyecto, impulsado y dirigido por Sanchis Sinisterra, una de las personalidades destacadas de la dramaturgia contemporánea, como «espacio de creación e investigación teatral, de debate y reflexión permanente sobre el territorio de las artes escénicas, con especial atención a las escrituras dramatúrgicas actuales»

El Patronato de la XXIV Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos ha considerado por unanimidad Nuevo Teatro Fronterizo como «un referente fundamental como punto de encuentro e intercambio de las dramaturgias tanto españolas como iberoamericanas».

¡ENHORABUENA JOSÉ!

 

Enlaces a noticias completas:
El Nuevo Teatro Fronterizo, Premio Palma de Alicante
Nuevo Teatro Fronterizo, de Sanchis Sinisterra, Premio Palma de Alicante
Nuevo Teatro Fronterizo, gana el Premio Palma 2016

 

 

 

Entrevista a José Sanchis Sinisterra en el Ciclo “El Intelectual y su Memoria”

Entrevista a José Sanchis Sinisterra en el Ciclo “El Intelectual y su Memoria”

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Entrevista a José Sanchis Sinisterra por Gracia Morales y Francisco Linares en I Ciclo de “El Intelectual y su Memoria” del Departamento de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada. 27 de noviembre de 2015. Aula García Lorca

Esta entrevista se incluye dentro de la programación del “II Seminario Internacional de Estudios Teatrales: el metateatro en la obra de José Sanchis Sinisterra y José Moreno Arenas” (Facultad de Filosofía y Letras y Centro Sociocultural “Fernando de los Ríos” de Albolote, 26-28 de noviembre de 2015). Intervienen en las conferencias SOBRE LA OBRA DE JOSÉ SANCHIS SINISTERRA: – Adelardo Méndez Moya (Dramaturgo e investigador. Málaga) – Francisco Morales Lomas (Universidad de Málaga) – Gracia Morales (Universidad de Granada) – Víctor Ramírez Montes (Investigador. Universidad de Granada) – Francisco Linares Alés (Universidad de Granada) – Heidi Guzmán Graf (Universidad de Neuchâtel, Suiza) – María Jesús Orozco Vera (Universidad de Sevilla) – Khaled Salem (Academy of Arts, Giza, El Cairo, Egipto)

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=XJYJQzpnEIU